eGauss: Certificado Emprendedor para la evaluación de proyectos

Aunque llevan ya un tiempo haciendo lo que más les gusta, los compañeros de eGauss están siendo muy mencionados en la prensa especializada estos últimos días. No es para menos: han creado una certificación específica que demuestra a inversores y al mercado que un emprendedor está capacitado para desarrollar su proyecto. Este sello ER, de “EmprendedoR”, asegura el nivel de calidad y madurez de una idea en su fase inicial de desarrollo, facilitando el análisis y aportación del equipo inversor, normalmente saturado de información sobre proyectos sin la suficiente preparación.

Para obtener esta certificación han desarrollado un cuestionario con varias docenas de preguntas, que el flamante emprendedor debe  contestar adecuadamente antes de obtener esa certificación. Las cuestiones versan sobre tecnología, producto o servicio, marketing y ventas, equipo gestor y financiación. Se recopilan las preguntas que todo inversor realiza habitualmente a un emprendedor y que todo aspirante a empresario debe resolver y contestar si quiere tener nuevos socios.

eGauss en ExpansiónA continuación se recogen algunas de ellas, y pueden verse todas en Expansión.

¿Cuál es el problema que resuelve tu tecnología, producto o servicio? Ésta es una de las más importantes. Se trata de explicar qué hace tu empresa, a qué se dedica, qué vende y si esta novedad viene a solucionar un problema de un determinado público o colectivo, o responde a una demanda. Si no es así, la idea no sirve de mucho.

¿Cuáles son las principales características y beneficios de tu servicio? En línea con la anterior pregunta, se trata de explicar cómo funciona nuestra propuesta, qué posibilidades ofrece, qué ventajas aporta a los usuarios o compradores frente a otras opciones, etcétera.

¿Cómo está protegido tu producto? Los inversores que han diseñado el certificado señalan que esta es una cuestión muy importante para ellos y que pocos emprendedores se la han planteado cuando les presentan sus proyectos. Si la idea está protegida frente a terceros, si existe alguna patente de por medio, si hay códigos guardados en el caso de las tecnologías, si puede ser fácilmente copiado por un competidor. Igual sucede con el registro de la marca y el dominio de Internet.

¿Cuáles son tus principales competidores? Hay que estudiar quién hace algo parecido, en qué situación se encuentra, si va adelantado o no. Aunque pueda parecer algo negativo, el hecho de que ya haya mercado, usuarios o compradores de algún producto o servicio similar puede demostrarle al inversor las posibilidades de éxito de tu idea.

¿Quién paga el producto y por qué? También es muy importante diferenciar entre quién consume nuestro producto, servicio o tecnología, quién decide su uso o compra y quién lo paga… dependiendo de la actividad pueden no ser los mismos.

¿Cuál es la estrategia y plan de expansión geográfica y por segmento de cliente? Dónde vas a lanzar tu producto o servicio y las siguientes ciudades, zonas o países a los que llegarás. No sólo dónde, también por qué: las razones. Y probablemente necesites una estrategia distinta para cada segmento del mercado objetivo.

¿Quiénes son los fundadores, socios y directivos? Es otra de las preguntas importantes. Cuál es tu bagaje: qué trabajos has tenido, qué puestos has ocupado, en qué empresas, qué otros proyectos has lanzado o si has participado en algún otro. Por ejemplo, un conocido business angel español valora a los emprendedores con MBA porque ha detectado que en las últimas grandes ventas de empresas en nuestro país sus promotores tenían una formación de este tipo en todos los casos menos en uno. Además de los impulsores o accionistas, qué otros directivos participan en la gestión de la empresa o tienes previsto que lo haga en el futuro, identificándolo con nombre y apellidos. Un business angel te puede decir que si nunca has dirigido a personas, cómo vas a hacerlo cuando cumplas tu plan de crecimiento y tengas 200 empleados. No tienes por qué hacerlo tú, puedes contratar a un ejecutivo. Has de tener previsto, identificado e incluso, a ser posible, apalabrado o comprometido quién va a ser.

¿Cuál sería la “hoja de ruta” de la empresa tras la inversión? Si finalmente te dan el dinero… ¿Cuáles son las siguientes cosas que vas a hacer con esa inyección de capital y cuáles los siguientes hitos a alcanzar por tu compañía?

¿Cuál es el modelo de ingresos? Muy importante. Tienes que tenerlo definido claramente. Por ejemplo, a partir de unas determinadas ventas a un precio ya se gana un determinado porcentaje, etcétera.

¿Cómo y cuándo se consigue el punto de equilibrio de la compañía? Es decir, el momento en el que durante tres meses seguidos se igualarán en el día a día de la compañía los ingresos y los costes. Algunos inversores huyen del manido “el primer año pierdo, el segundo empato y el tercero gano”.

¿Cuáles son las posibles salidas para el inversor? Muy importante para los socios y poco tenido en cuenta por muchos emprendedores. La mayoría de las veces se constituyen sociedades limitadas (o anónimas también) que no cotizan en mercados bursátiles y, por tanto, si un inversor quiere abandonar y recuperar liquidez en un momento dado, sólo tiene la opción de vender su participación a otro socio o buscar un nuevo inversor. Hay que prever cuáles son las posibilidades de salida para él, si se van a repartir dividendos o no, cuándo y cuánto.

Finalmente hay una pregunta que me encanta hacer a un emprendedor: ¿Qué estas dispuesto a hacer para llevar tu proyecto adelante?. Evidentemente aquí no hay una respuesta correcta… pero, ¿no crees que tenemos que preguntárnoslo? 

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